Logo preload
Menú
Ir arriba

Se trata de una modalidad conocida como ‘las bendecidas’. Funciona de manera virtual en Bogotá. Las estafadoras generan una dependencia económica con una o varias víctimas. En mayo de este año, un colombiano que vive en Estados Unidos contactó a una empresa de investigación privada en Bogotá porque necesitaba averiguar sobre una mujer que había conocido tres años atrás en la capital del país, y con quien había empezado una relación sentimental que persistía a través de internet.

El primer encuentro se dio porque este hombre tuvo que viajar a la ciudad a resolver un asunto laboral. Se conocieron y tuvieron un par de encuentros sexuales en ocho días de verse. Tiempo después, la mujer le informó que había quedado en embarazo de él y que necesitaba su ayuda económica, porque tenía otros dos hijos.

Ella se había presentado como una mujer humilde. Con pocos recursos económicos y la víctima de esta historia se sintió comprometido con ayudar al bebé que venía en camino. Empezó a consignarle 1.000 dólares mensuales. 

“Él nunca exigió, nunca le pidió un registro civil. La mujer le dio nombre y apellido y le mostraba esporádicamente un video y fotos de la niña, pero era una sobrina. Durante estos tres años hay una trazabilidad de 155 millones de pesos que le envió por múltiples razones”, explicó Jeisson Villamil, coordinador operativo de asesores IP Detectives Privados Colombia.

Aunque había muchos síntomas sospechosos por lo que ocurría, la mujer había logrado cautivar y comprometer a su pareja, quien le respondía ante cualquier solicitud. Lo convenció de que la niña había nacido con problemas médicos: un soplo en el corazón, asma, supuestamente la recién nacida necesitaba un costoso tratamiento que él pagó. 

Las cosas empezaron a tornarse extrañas cuando una serie de calamidades empezaron a ocurrirle a la mujer. Que le sacaron un riñón, que la estafaron, que le robaron el carro. Siempre lo llamaba en medio de una situación crítica.

El primer contacto con la empresa privada fue para averiguar sobre algunas cosas, no tan profundas. Sobre la labor de los investigadores hay muchas dudas, porque en Colombia operan en un límite entre la legalidad y la ilegalidad, y hay muchos estafadores haciéndose pasar por detectives, engañando a ciudadanos que buscan información personal o corporativa, pero esta empresa está legalmente constituida.

Con esta prevención contrató un servicio básico. La única información que tenía era el nombre completo y la cuenta de Facebook de su pareja. Esto fue suficiente para verificar algunos datos y detectar que esta mujer tenía varias propiedades en Colombia, además de dos vehículos. También, que no tenía tres hijos, sino dos.

Estos resultados llevaron al hombre a querer más información. Principalmente por un hecho que ocurrió a finales de junio pasado. Esta estafadora lo convenció de consignarle 15 millones de pesos porque de lo contrario perdería su casa, y su hija se quedaría sin techo. Los detectives vieron cómo ella fue y retiró el dinero en Tintal Plaza, pero lo que pasó luego desató la desconfianza de este hombre.

“Al salir del centro comercial, supuestamente la encañonaron, la montaron a un carro y apareció al otro día violada en Cota, y le habían robado la plata”, le dijo la mujer a su víctima. Esto terminó por convencer al hombre de ir hasta las últimas consecuencias, le parecía imposible que tantas desgracias le ocurrieron a una misma persona. 

Todo lo averiguado por la agencia de investigadores llevó a que la víctima pusiera una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, y el proceso está avanzando. Había sido estafado porque consignó un dinero para cosas en las que finalmente no se invirtió.

Según Villamil, en esta época de pandemia se han disparado casos como este, y de otra modalidad conocida como Las Bendecidas. “Son mujeres hermosas y retocadas.

Ellas no contactan a nadie, las terminan contactando, saben dónde agregar su perfil y poner sus publicaciones. Empiezan conversaciones: ‘hola, cómo estás, yo vendo artículos de fitnes, soy modelo de protocolo, tengo una niña, un carro gama media’, y ahí empieza el tema, la relación”, contó.

Después se genera una dependencia económica y los detectives han encontrado casos en los que una sola mujer tiene hasta tres relaciones de este tipo, que suelen ser a través de redes sociales y con ciudades extranjeros.

“En un mes del 2019 manejábamos más o menos por sede de 8 a 10 casos, en este 2020, con lo de la pandemia, estamos recibiendo de 15 a 16 casos, 50 por ciento de incremento. Además de esos casos, ha habido muchos de información corporativa.

Las empresas se colapsaron con los falsos enfermos por covid”, explicó el investigador privado.

Fuente

Si te gusto el articulo compártelo en tu facebook y dale like!!

A %d blogueros les gusta esto: