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Los asesinatos infames de soldados, policías y civiles, las tomas guerrilleras, los secuestros, el sacrificio sincero de miles de patriotas verdaderos, no fue nada más que algo planificado desde Cuba y la Hacienda Quirama por un grupo de desvergonzados que han jugado con nosotros como si fuéramos cartas de póker

Pocos saben que el camarada Santos, como parte de la agenda castrista, y para tener una patente de corso, un respaldo legal a sus andanzas con criminales marxistas, paramilitares y demás, crea la Fundación Buen Gobierno, una entidad que en su filosofía defiende y promueve La Tercera Vía (ideología socialista), y que le serviría de escudo contra cualquier investigación penal debido a sus reuniones con bandidos. Reuniones que, bajo el manto de la Fundación, tendrían el disfraz de “reuniones académicas”, “esfuerzos para la paz”, o cualquier otra cosa.

En sus muchos viajes a Cuba, a mediados de los 90 donde estaba siendo instruido por los Castro, Juan Manuel Santos y los tiranos redactan la propuesta para que el gobierno colombiano despeje una zona para los pactos de paz con los terroristas de las FARC. La carta fue escrita por los Castro y presentada por Juan Manuel Santos como una idea suya y de su Fundación Buen Gobierno. Eso fue en octubre 22 de 1997.

La Fundación Buen Gobierno había sido creada como un instrumento más para servir al propósito de actuar conjuntamente con el Foro de Sao Paulo (creado en 1991) en el fin de afianzar el comunismo en Latinoamérica sin contar ya con la ayuda financiera de la desaparecida URSS. Por ello, como telón ideológico, asume los postulados de la Tercera Vía, que es, básicamente, la puesta en marcha del engaño de Lenin quien dice que, en las primeras fases de la implementación del régimen comunista, es necesario atraer a los empresarios en inversionistas diciéndoles que se pueden combinar los objetivos socialistas con el libre mercado. Esto, para posteriormente entrar en la fase de expropiaciones y estatizaciones. Pero eso ya lo hemos explicado en otros artículos.

Es el año de 1997. Colombia atraviesa por una de sus peores crisis institucionales. Ernesto Samper Pizano, un hombre liberal de izquierdas ha arrastrado consigo al país en su tozudez al negarse a renunciar tras haberse descubierto que el Cartel narcotraficante del Valle ha financiado su campaña política. Lo que conmocionó al país fue descubrir que prácticamente toda la clase dirigente había sido penetrada por la mafia: Políticos, empresarios, iglesias cristianas, jueces, deportes, periodistas y dueños de medios… Todos están untados de narcotráfico.

Estados Unidos descertifica a Colombia y Samper, convocando a la unidad nacional contra lo que él llama “imperialismo norteamericano”, se atornilla en el poder y sume al país en un abismo. La clase dirigente no sabe cómo librarse de Samper. Álvaro Gómez exige la renuncia del presidente, y es asesinado por el régimen. Juan Manuel Santos, junto a grupos de paramilitares y guerrilleros se involucra en un plan de golpe Estado, pero el poderoso Samper lo advierte y conjura el intento.

Entonces, en el primer semestre de 1997, Juan Manuel Santos y su hermano Enrique, usando la Fundación Buen Gobierno (como pantalla), convocan un grupo de poderosos empresarios y miembros de la clase dirigente, y deciden aguantar lo poco que le queda a Samper en la presidencia, pero saben que hay que planificar el futuro del país para evitar que sus fortunas e intereses vuelvan a peligrar. Así que reúnen a 43 personajes de diversa procedencia, con la misión de proyectar cuidadosamente el camino que debe tomar Colombia en los próximos 16 a 20 años. Ese documento secreto lo tengo en mi poder, incluidos los videos y fotografías.

Para ello, se congregan en el centro de Convenciones Quirama, ubicado en San Antonio de Pereira, Antioquia. Fidel Castro llama a Nelson Mandela para que apoye la idea y éste se comunica con Juan Manuel Santos y le sugiere que invite a Adam Kahane, del Centre for Generative Leadership, experto canadiense que ha orientado los procesos en Suráfrica, Canadá, Japón y Chipre, para que organice la planificación del futuro de Colombia junto a estos 43 conspiradores.

Años después, cuando Santos recibe el Nobel de Paz, recordaría este momento y le agradecería a Kahane el haber direccionado este encuentro.

Adam Kahane en el evento críptico “Destino Colombia”, en el Quirama

Entre los invitados estuvieron, presentes o por via telefónica, durante todo el proceso: Víctor Carranza, los empresarios Carvajal de Roux, Carlos Castaño, Iván Duque (Autodefensas), Eduardo Pizarro Leongómez (cercano al M19), Rodrigo Rivera (quien luego sería ministro de Defensa de Santos y empezaría los ataques jurídicos contra el ejército en compañía de su viceministro Rafael Guarín), Javier Darío Restrepo (Periodista chavista profarc), Juan Salcedo Lora (militar), Alejandro Sanz de Santamaría, Jorge Ramírez (cafetero), Javier Sanín S.J., Eduardo Aldana, Juan S. Betancur, Mario Carvajalino, Germán Medina Olarte (publicista y consultor político), y otros miembros de sindicatos, representantes de las cámaras de comercio de Bogotá, Medellín y Cali, ONG de campesinos ANUC (de corte eleno) e indígenas, laboratorios farmacéuticos y otras fundaciones apoyadas por George Soros. Los guerrilleros Raúl Reyes (FARC), Francisco Galán (ELN) y Francisco Caraballo (EPL), Angelino Garzón (UP-FARC), Aida Abella (FARC-UP), Alfonso López M. (presidente cercano a la mafia y las guerrillas), Antanas Mockus (auxiliador de FARC). Rodrigo Pardo, Luis Fernando Jaramillo, Sabas Pretelt, Hernán Echavarría (poderoso industrial antioqueño, del círculo de George Soros, Belisario Betancur y Gabriel García Márquez y otros se hicieron presentes en este evento y/o durante todo el tiempo que duró este proceso de reuniones y reuniones entre Antioquia y Bogotá. .

Lo espeluznante. Cualquier persona que lea este documento, elaborado en 1997, no podrá menos que sentir escalofríos ante la palpable evidencia de que ese grupo de bandidos, empresarios y comunistas planeó al detalle lo que estamos viviendo hoy en el país. Y, lo que es más perturbador, cumplieron casi la totalidad de ese plan. Incluidos los dos mandatos de Álvaro Uribe.

Cuando el grupo se reúne en el Quirama (Antioquia),  en la abadía Monserrat (Bogotá) y otros lugares, Adam Kahane entra de una vez con el tema y, luego de transmitirles los saludos afectuosos de Fidel Castro y Nelson Mandela, les dice que lo que están a punto de hacer es algo muy relevante y que ha tenido éxito en varios países. Les cuenta que utilizarán la Planeación por escenarios, una herramienta militar que luego fue aplicada en el campo político en naciones como Sudáfrica, donde organizaron los escenarios de Mont Fleur, un plan estratégico donde se organizó el futuro de esa nación. Así que, les dice Kahane, la idea de los escenarios “Destino Colombia, hacia el nuevo milenio” es eso: planear el futuro de esta patria.

Nelson Mandela y Juan Manuel Santos, en 1994

Dividen la cosa en cuatro escenarios:

  • Amanecerá y Veremos

  • Más vale pájaro en mano

  • Todos a marchar

  • La unión hace la fuerza.

El primer escenario, ‘Amanecerá y veremos’, analizaba el momento presente, la presidencia de Ernesto Samper. Era algo que ya estaba finalizando y que había conducido al caos institucional, la violencia, el auge de la pobreza, etc. Eso ya no tenía remedio y no quedaba más que esperar a que esa pesadilla finalizara.

Los otros escenarios sorprenden por la exactitud con la cual, en 1997, planificaron toda la historia que hemos vivido. Aún sin saber quiénes irían a ser los siguientes presidentes del país, este grupo convocado por la Fundación Buen Gobierno planeó y ejecutó desde ese octubre de 1997 todo lo que habría de venir: El despeje del Caguán, las dos presidencias de Uribe, los diálogos con las FARC que culminarían en los acuerdos de La Habana y, luego de eso, el establecimiento definitivo del Socialismo del Siglo XXI mediante un candidato nacido de ese proceso, de la Fundación Buen Gobierno y el complot llamado “Destino Colombia”. Hoy identificamos a ese engendro encargado de afianzar los diálogos de La Habana muy claramente: Iván Duque.

Veamos los otros escenarios planeados desde 1997:

Segunda etapa: Escenario “Más vale pájaro en mano”. En esta etapa, dijeron en 1997, era necesario empezar a plantear los diálogos de paz con la subversión. “Es necesario en esta etapa plegarse a las condiciones de las FARC, y esto debe ser acompañado de la participación de todos los sectores del país..” Definieron que debería irse calentando el ambiente con una campaña clamando por la paz, con lemas como “basta de sangre”, “no más guerra”, etc. Dejaron claro los 43 conspiradores en 1997, que desde ese gobierno siguiente al de Samper la prensa debería realizar campañas pidiendo un gobierno de coalición con participación guerrillera, tal y como se había hecho ya durante el gobierno de Barco y Gaviria con el M19. En ese gobierno siguiente al de Samper, debería propagarse la idea de una Constituyente a la medida de las FARC, organización del sistema de justicia, reforma agraria. Y la construcción de una “nueva democracia”.

Si recordamos, todo eso se gestó en el gobierno de Andrés Pastrana. No fue posible la Constituyente, pero se trabajó en ello. De hecho, ese mismo octubre de 1997 llega Juan Manuel Santos con la propuesta redactada por Castro pero firmada por él, sobre despejar territorio para los diálogos con las FARC.

Simultáneamente, habría que empezar a desprestigiar a militares que estaban en contra del comunismo, anularlos, atacarlos desde todos los frentes. A Iván Duque, en ese entonces un mozalbete que ya trabajaba en la Fundación Buen Gobierno, recomendado por su padre, por Samper y por otros políticos bandidos, le abrieron las puertas del diario El Tiempo (de los Santos) para que empezara a publicar allí sus diátribas contra los militares. Solo 3 meses después de terminarse el evento de los conspiradores de “Destino Colombia”, comienza su encargo lanzándose contra el general más sobresaliente de esa época, el comandante de las Fuerzas Armadas, el General Harold Bedoya Pizarro, quien se había opuesto a la financiación de los narcos en el gobierno de Samper, y a la propuesta de la Fundación Buen Gobierno de despejar territorio nacional para dialogar con los bandidos.

En febrero de 1998, unos meses antes de que se concretara la segunda etapa de “Destino Colombia”, Duque ataca ferozmente al General Bedoya llamándolo “fachista” “demagogo”, “sanguinario” y otras cosas más., al mismo tiempo que defiende a Ernesto Samper. Durante los meses y años siguientes, Iván Duque sería entrenado con más profundidad. Sería becado por Soros, el ministerio de Hacienda (donde ayudaría a Santos para muchos de sus torcidos), luego se iría al BID y de allí sería llamado por Álvaro Uribe para prepararlo como candidato a la presidencia desde su elección como senador del Centro Democrático.

Duque llama “fachista” a militares de la talla y la pulcritud del General Bedoya. Parte de implementación del plan en la segunda etapa.

No pierda el lector la perspectiva de que estas cosas se planearon en 1997. En esta segunda etapa gobernó Andrés Pastrana.

Luego de la segunda etapa, vendría otra que se cumpliría casi que al dedillo:

Todos a marchar. En esta tercera etapa, luego del planeado “fracaso” de los diálogos de paz, que sin embargo, habrían servido para empezar a sensibilizar a los colombianos sobre esa necesidad, habría que implementarse un “gobierno de mano fuerte”, siguiendo el ejemplo de países vecinos.

Ese “gobierno de mano fuerte”, tendría que “poner a marchar” a los colombianos a un ritmo casi militar. “Hay que empezar a seleccionar a ese presidente de mano fuerte desde ya”, dijeron en 1997, y definieron los rasgos deseables: Un líder de mano fuerte que, sin embargo, fuera visto por los colombianos como de gran corazón, que tuviera la fuerza de carácter para colocar un límite temporal a los derechos fundamentales de los ciudadanos, que multiplicara el presupuesto de las Fuerzas Militares y de Policía, incluso a costa del presupuesto para la educación y la salud.

Uribe: Mano firme corazón grande

Es imposible no pensar en Álvaro Uribe Vélez cuando se leen estos planes que el socialismo del Siglo XXI diseñaba en 1997. Uribe llegó a la presidencia en agosto de 2002 y prácticamente hizo todo lo que la Fundación Buen Gobierno y los Castro planearon casi 10 años antes. Si Álvaro Uribe fue conocedor de este plan, no puedo asegurarlo, pero sí que cumplió a cabalidad las metas trazadas desde 1997 por la Fundación Buen Gobierno.

En esta etapa, dicen los conspiradores de “Destino Colombia”, el “gobernante de mano fuerte” debe golpear militar y financieramente a los grupos armados al margen de la ley, someterlos en el campo de batalla y luego lanzarles la propuesta de los diálogos de paz.

Ese “gobernante de mano fuerte”, a pesar de que recoge los postulados de la social democracia, deberá promover -dicen en 1997- “el libre mercado y estimular la empresa privada para fortalecer la economía nacional.

“Este gobernante de mano fuerte -aseguraron en 1997- deberá ser reelegido para otro periodos presidencial con el fin de concretar la reforma constitucional.. (…) pero eso segundo periodo presidencial debe terminar lánguidamente para poder dar paso a la siguiente etapa”.

Durante esta etapa del “gobernante de mano fuerte”, las brechas sociales “deben acentuarse gracias a políticas sociales superficiales y de coyuntura que deberán implementarse para el éxito del proyecto total”, aseguraron en 1997.

El gobierno de Uribe, con santos como ministro de Defensa, inicia la persecución contra los militares acusándolos de Falsos Positivos. Destituyen a 27 altos mandos

“Deben acentuarse la discusión por la defensa de los Derechos Humanos, reclamar a los militares por esos temas, por desapariciones, ejecuciones extrajudiciales”, etc. También, dijeron, “debe haber la sensación de persecución a todo aquel que exprese inconformidad hacia ese régimen del gobernante de mano fuerte. En esta etapa debe alentarse la fiscalización internacional en el tema de Derechos Humanos”.

La necesidad de este “gobernante de mano fuerte”, explican los conspiradores de “Destino Colombia”, es vital ya que “la magnitud de los males exige un mandato firme que le dé un orden al caos institucional y ponga a todos los colombianos a marchar para prepararlos para le etapa siguiente.”

Quien no reconozca en las etapas dos y tres los gobiernos de Pastrana y Uribe, es porque realmente no quiere entender. Cuando se piensa en la participación de Juan Manuel Santos en sacar adelante el segundo mandato de Uribe (cuyo lema fue “Mano Firme y Corazón Grande”), y luego en lograr que él mismo fuera designado para ser presidente, no se puede menos que sentir espanto ante la manera como han engañado a ciudadanos honestos que ingenuamente han pensado que son dueños de su propio destino.

Finalmente llega el escenario actual. Ese que, desde 1997 planearon cuidadosamente y plasmaron en un documento:

“La unión hace la fuerza”. Para este cuarto y final escenario, es necesario planear -dijeron en 1997- convocar a toda la sociedad para que proteste contra la guerra, contra las masacres, contra los secuestros, las desapariciones forzosas, desplazamientos. Esas protestas deberían empezar a manifestarse durante el gobierno del “gobernante de mano fuerte” y “deben surgir -dicen en 1997- de los estamentos de la sociedad civil: ONG, asociaciones de ciudadanos, movimientos cívicos, con el apoyo de los medios y el permiso del gobierno. Esos movimientos “espontáneos” de ciudadanos deben estar dirigidos por un ‘proceso educativo integral’”. (¿Quién no recuerda las marchas contra las FARC y el terrorismo iniciadas en el gobierno de Uribe?)

Santos y Timochenko. La cuarta etapa “La Unión hace la fuerza”

En esta cuarta etapa, dicen los de “Destino Colombia”, se hace necesaria la promoción de un Estado mixto, donde se aliente la empresa privada y se combine con el Estado Comunitario, socialista. Es decir, el sueño de la leninista Tercera Vía.

Se debe alentar y trabajar en esta etapa para la competitividad y la equidad. Deben reorganizarse los partidos y “darles protagonismo a las organizaciones sociales donde se trabaje en gobiernos para beneficio de la comunidad”. Todo esto debe culminar -dicen en 1997. en “un efectivo pacto de paz. En la transición sin violencia de los actores armados hacia objetivos pacíficos”.

Angelino Garzón y Álvaro Uribe (Foto Revista Semana)

En el año 2013 (dijeron en 1997) Colombia debe estar ya culminando los diálogos de paz con los insurgentes y “debe estar encaminada hacia una pacífica democracia protagonizada por una sociedad civil que haya reducido a un mínimo la influencia del narcotráfico, la corrupción y la violencia. Una democracia practicada por todos y vigilada por todos que demuestre “la fuerza de la Unión””

Los tiempos en que esta etapa final se produzca, dependerá del éxito en cada etapa. Dicen los 43 conspiradores que, “de cada uno depende el éxito, el modificar el rumbo del país, y el futuro depende de cada acción y decisión que se tome de ahí (1997) en adelante, como instituciones y como personas. “

Yo no sé qué pasara por la mente del lector a medida que devora estas líneas. Yo sentí profunda decepción, indignación, asco y miedo de lo que le espera a Colombia. Nuestra historia reciente, como producto de la voluntad soberana del pueblo, no es más que una mentira, un fraude bien planeado y montado donde todos, absolutamente todos -gobierno y partidos de ‘oposición’ sirvieron como parte del

Juan Manuel Santos y Angelino Garzón

El cinismo de Juan Manuel Santos y su combo de la Fundación Buen Gobierno, llegó hasta el grado de contar públicamente cómo ellos planearon las cuatro etapas desde ese ente, y cómo todo se desarrolló casi punto por punto hasta el momento de le entrega del Nobel al sátrapa, con la participación de Mandela, Castro, el canadiense Adam Kahane. Raúl Reyes, Francisco Galán, Angelino Garzón y los otros.

La Fundación Buen Gobierno no ha sido más que un instrumento de los Castro para instaurar su máquina criminal en nuestro país. Pregunten a Roberto Prieto, Iván Duque, Sergio Diaz Granados, Héctor Jaime Pinilla, Germán Cardona, Oscar Naranjo o Germán Vargas Lleras cómo Odebrecht se enlaza con Buen Gobierno, con las FARC, con el narcotráfico. El asunto produce verdadera repugnancia.

Adam Kahane y Juan Manuel Santos, casi 20 años después de las reuniones de “Destino Colombia”

Los asesinatos infames de soldados, policías y civiles, las tomas guerrilleras, los secuestros, el sacrificio sincero de miles de patriotas verdaderos, no fueron nada más que algo planificado desde Cuba, la Abadía Monserrat y la Hacienda Quirama por un grupo de protervos que han jugado con nosotros como si fuéramos cartas de póker. A ellos les importan un comino las vidas de nuestros héroes, la sangre que ha bañado las familias colombianas humildes, el dolor y el luto de nuestra tierra.

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