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Socialmente se suele considerar que hay dos categorías de mentiras, las blancas (piadosas) y las completas. Las primeras son aquellas que intentan encubrir una pequeñez, mientras que las completas suelen ocultar una verdad que puede ser grave o vergonzosa. Sin embargo, ambas tienen las mismas raíces psicológicas. Por lo que para nuestra mente ocultar una pequeña verdad puede llegar a tener el mismo peso que callar una realidad más grande.

Te comparto los tres principales motivos por los cuales puedes decidir mentir en vez de escoger la honestidad.

1. MIEDO

Este es el motivo más común. Optar por no decir la verdad está cercanamente vinculado con esta emoción, sea esta miedo a represalias, a responsabilizarse de las consecuencias o a la falta de comprensión por parte del resto. Si bien en ciertas ocasiones está bien fundamentado, en muchas otras es tan sólo una idea que produjo tu mente utilizando al miedo cómo su fuente principal para imaginar posibles escenarios catastróficos en el caso de escoger la verdad cómo tu primera opción. En esos instantes eso que piensas se ve tan real que optas por decir una mentira para ‘evitar’ que eso que imaginaste ocurra.

2. VERGÜENZA

Me atrevo a decir que esta emoción pesa más que la primera. La vergüenza está condicionada por las expectativas sociales, por lo que tiende a tener más peso que el miedo. En este punto te estarás preguntando, ¿Vergüenza a qué? Al qué dirán o a lo que puedan pensar de lo que en realidad pasó. La cultura moderna te puede hacer pensar que es importante cuidar tu imagen sobre todas las cosas y lo que aparentas ser. Cuando en realidad lo que realmente importa es la clase de persona que eres.

verguenza

3. DESCONFIANZA

No siempre estás seguro/a de que la otra persona va a ser prudente o que su respuesta no va a afectarte emocionalmente, por lo que optas por no arriesgarte e ir a ‘lo seguro’ y encubrir la realidad con una mentira. En realidad, lo que estás haciendo en este caso, es darle a la persona el control sobre ti y tu estabilidad, ya que haces que el o ella determine tu capacidad de decir la verdad. Mientras que, cuando te sientes en un ambiente seguro es más fácil decir la verdad. Ese espacio seguro puede empezar por ti. Sabiendo que es necesario confiar en tu capacidad de resolver los problemas, de afrontar las consecuencias y ser responsable de tus actos. Demostrando madurez.

Dentro de la psicología existe un diagnóstico vinculado con las mentiras crónicas, se lo llama mitomanía. Aquí caben todo tipo de mentiras o verdades tergiversadas. Se vuelve un problema cuándo es un comportamiento recurrente, compulsivo y que ocurre en varias áreas de tu vida.

Si tienes tendencia no decir la verdad en cualquier nivel, es importante que desarrolles tu honestidad esto te ayudará a entenderte mejor, tomar decisiones más acertadas y a demostrarte que puedes ser esa una mejor persona.

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