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El ingrediente secreto que nos hace tener alucinaciones al ingerir setas alucinógenas es la psilocibina. No existe en una sola especie de hongo, sino que se trata de una familia de más de 200 especies diferentes de setas. Todas ellas producen este compuesto, de forma que se agrupan bajo la misma categoría de setas alucinógenas. 

Además de psilocibina, contienen psilocina y baeocistina, las cuales cumplen la misma función, pero en menor medida.

Propiedades de la psilocibina

La psilocibina es un compuesto con propiedades psicoactivas. Se trata de un profármaco: un precursor que se transforma en psilocina una vez ingerido y metabolizado. Una vez transformado es cuando actúa sobre el cerebro en todo su esplendor psicodélico.

Hace de agonista funcional de la serotonina ya que es semejante a esta en su estructura. De esta forma, se une a muchos de los receptores de la serotonina, activando las mismas rutas que esta. Además, influye de forma indirecta sobre la producción de dopamina en los ganglios basales. El acoplamiento en receptores de serotonina y la producción de dopamina, juntas explican los efectos alucinógenos.

Metabolismo y setas alucinógenas

Debido a sus propiedades farmacocinéticas, las setas tardan entre 20 y 90 minutos en ser digeridas, pasar por el hígado y llegar al torrente sanguíneo. No es hasta entonces que uno nota sus efectos, que durarán entre 3 y 6 horas

Se estima que la típica dosis recreativa oscila entre los 10 y 50 miligramos de psilocibina, y que cada gramo de setas alucinógenas frescas contiene un miligramo de este compuesto, mientras que cada gramo de setas alucinógenas deshidratadas contiene 10 miligramos de psilocibina.

Sin embargo, el metabolismo de cada persona es diferente. Algunas personas son más sensibles que otras a este compuesto y con muy poca dosis ya pueden tener experiencias alucinatorias. Por esto y porque las cantidades de compuesto en setas alucinógenas son estimadas, con frecuencia las personas ingieren más de lo que deberían y terminan pasando un mal rato.