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Si bien se creía que la pandemia, el confinamiento y la reducción del tránsito vehicular iban a ayudar a reducir el impacto climático, ocurrió lo contrario. No solo se trata del efecto COVID-19 en cuanto al impacto climático, sino la realidad económica que esto supone. (Archivo)

Este 16 de abril la canciller alemana Angela Merkel se entrevistó con Emmanuel Macrón y Xi Jinping presidentes de Francia y China, respectivamente, a fin de discutir puntos importantes que se deberán desarrollar en una cumbre de líderes sobre cambio climático, que fue convocada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. De acuerdo a lo previsto, la misma se llevará a cabo el 22y 23 del presente mes y reuniría a 40 países con miras a la celebración de la cumbre del clima que se realizará en Glasgow a finales de año.

Para ello, es importante hacer referencia a lo que se conoce como la Convención Marco sobre el Cambio Climático que se celebró en el mes de febrero del presente año y el informe de la Organización Meteorológica Mundial.

El contenido de esta convención incluyó lo que se conoce como Contribuciones Nacionales Determinadas (INDC).  De acuerdo a lo presentado, se describió la intención de crear instrumentos para mitigar áreas que son prioritarias como el suministro de energía, el transporte, los edificios, la industria, la agricultura y los desechos.  También se hizo mención de una serie de medidas con miras a mejorar la eficiencia energética exponiendo la necesidad de trabajar energía renovable con electricidad para el 2030, ya que esto podría permitir la reducción de la contaminación entre un 13 y un 100 %.

A su vez, se mostraba la intención de promover la diversificación económica como la agricultura climáticamente inteligente, la reducción del desperdicio de alimentos, la agricultura vertical, el aumento de la participación de las fuentes renovables de generación de energía y el cambio de combustible para los diversos sectores además de la economía circular. ¿Y qué es la economía circular? El Parlamento Europeo de una forma muy concisa ha definido la economía circular como … «Un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido extendiendo la vida de los productos lo más posible…»

La postura de Antonio Guterres

Antonio Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas no observó con optimismo el informe, si bien se indica que es provisional, al contrario, en su exposición alertó … “2021 es un año decisivo para enfrentar la emergencia climática global. La ciencia es clara, para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 ° C, debemos reducir las emisiones mundiales en un 45 % para 2030 desde los niveles de 2010” y continuó explicando que… «El informe […] es una alerta roja para nuestro planeta. Muestra que los gobiernos no están ni cerca del nivel de ambición necesario para limitar el cambio climático a 1,5 grados y cumplir con los objetivos del Acuerdo de París…»

Debido a ello, Joe Biden decidió convocar a esta cumbre de líderes, sin embargo, no podemos dejar a un lado que el mismo cuenta con tintes también políticos. Inicialmente, recordemos que Donald Trump durante su gestión decidió retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París causando una enorme molestia mundial. Esto, acompañado por su postura —en cuanto a negar que existiera el sobrecalentamiento global— colocó a la nación norteamericana en una postura no solo polémica sino delicada, a tal punto que al momento de irse de la Casa Blanca muchas organizaciones ambientales lo celebraron acusándolo de ser responsable de los impactos ambientales y de ser ecocida.

En realidad, esta posición fue un poco exagerada y la conducta de Trump podría haber tenido cierta justificación ya que como hombre de negocios quizás observaba que cada vez que había una Cumbre Climática lo único que se mostraba era que las actuaciones de los países no habían reducido las emisiones de agentes contaminantes y para él eso representaba una salida de dinero mal invertida. No sería condenable entendiendo que la política norteamericana durante su gobierno era la visión de “America First”

Por otro lado, resulta que, contrariamente a lo que se puede ver en las redes sociales y en algunas agencias noticiosas, si bien se creía que la pandemia, el confinamiento y la reducción del tránsito vehicular iba a ayudar a reducir el impacto climático fue lo contrario. Un informe de la Organización Meteorológica Mundial destaca que “los indicadores empeoraron y los impactos del cambio climático se agravaron en 2020”. Con una visión donde se habla de un golpe por partida doble, el informe presentado el 19 de abril hacía mención de factores como las concentraciones de gases de efecto invernadero, el incremento de las temperaturas terrestres y oceánicas, el aumento del nivel del mar, el derretimiento del hielo, el retroceso de los glaciares y los fenómenos meteorológicos extremos, concluyendo que el 2020 fue uno de los tres años más cálidos de los que se tiene constancia.

Ahora bien, no solo se trata del efecto COVID-19 en cuanto al impacto climático, sino la realidad económica que esto supone. El Fondo Monetario Internacional que también estuvo presente, hacía referencia a que el golpe asestado a las economías durante este último año afectará a la capacidad que tienen los Estados de poder implementar políticas de economías verdes ya que la mayoría del presupuesto estadal se estará destinando al tema sanitario y también a la asistencia del tema migratorio.

Es así que se tendrán que esperar las conclusiones de este próximo encuentro, que realmente es solo una reunión preliminar, para preparar la agenda de trabajo que habrá de celebrarse para el mes de noviembre.

Lo único cierto es que, de acuerdo a los organismos internacionales, es imperiosa la necesidad de gestionar el tema climático porque de lo contrario los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) no podrán ser cumplidos y los riesgos para la humanidad se recrudecen.

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