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El mercado global de los vinilos está acercándose a los US$1.000 millones y Colombia es uno de los países en Latinoamérica que empuja esa tendencia. La industria de la música vive un momento en el que mientras el streaming se dispara, los conciertos en vivo han desaparecido en el último año por la pandemia del COVID-19. Durante este tiempo en el que las personas se quedan más tiempo en sus casos, se ha intensificado una tendencia que se ha venido despertando en los últimos años: la compra de vinilos y tocadiscos.

Los vinilos, que alimentaron a los amantes de la música a mediados del siglo 20, han regresado. “La gente está buscando muchas experiencias y ese sonido único que tienen los vinilos a la gente le gusta mucho. Uno compra el primer vinilo y es como adictivo”, sostiene el presidente de Codiscos Andrés Ovalle, una legendaria disquera colombiana que está capturando este mercado. “Uno compra un tocadiscos y es para tomarse su tiempo, para relajarse”.

Montandose en esta retromanía, Codiscos ha sacado al mercado recientemente los vinilos Así suena Colombia, Vallenatos de Oro, Favoritos de Siempre, El Disco del Año y Grupo Niche No hay quinto malo entre otros. La firma tiene una tienda en línea en la que también vende tocadiscos.

“El negocio de la música, que ahora está en el streaming, tiende a ser menos físico, solo el 20% de la música fono grabada a nivel global es en formato físico, el único que crece es el de vinilo, todo lo demás está decreciendo”, aclara Ovalle. “Los jóvenes son los que más se han interesado en coleccionar y volver a ese mundo vintage”.

Por los estudios de Codiscos, que desde 1950 ha experimentado la bonanza de la música con artistas como Grupo Niche, el Binomio de Oro, Alci Acosta, Richie Ray y Bobby Cruz, también han pasado artistas como Nicky Jam, Juanes y Peter Manjarres.

Pero en un mundo el que la venta de discos físicos se difuminó, Codiscos es una firma robusta en la que más del 90% de sus ingresos son digitales. “Nunca hemos parado de grabar”, comenta Ovalle.

Codiscos, además de su división musical, tiene una división dirigida a niños con dos canales en Youtube en inglés y español que tiene millones de suscriptores, una de producción audiovisual, una de desarrollo de software y animaciones y una editora que protege todos los derechos de los compositores, por ejemplo, cuando sus sonidos salen en una serie o en una película. Pero los vinilos han sido la revelación. “Estos discos vienen con calcomanías que permiten enlazarse directo a Spotify, entonces permiten que sea una experiencia híbrida”, sostiene Ovalle.

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