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Esta historia no es nueva. El 13 de octubre de 2007, siendo presidente Álvaro Uribe Vélez, en la ciudad de Santa Marta descartó toda posibilidad para que en Barú funcionara un Puerto Carbonífero y le dio paso al más grande megaproyecto turístico del país, que implica el desalojo de los nativos de Playa Blanca Barú.

Cartagena-Colombia-Noticias625.co 03-10-2020.  En el año 2007 cuando el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, descartó el Puerto Carbonífero y le dio aval al  megaproyecto turístico Playa Blanca-Barú, le dijo sí a Valores Bavaria, al  Sindicato Antioqueño y el Grupo Corona, para que de la mano del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (FONADE), el Estado forme parte de la sociedad anónima encargada de ejecutarlo.

La decisión fue tomada y solo se habla  de la transformación de Barú en un enclave turístico y por fuera del debate quedó la posesión que hace muchos años tienen las familias afrocolombianas que hoy viven en Barú, las cuales deben ser desalojadas.

Una de las condiciones para la materialización del proyecto implica el desalojo de las comunidades negras que desde hace varias generaciones viven en la zona. El documento CONPES de 2005 desarrolla los lineamientos del mismo. Se señala que el Estado es el dueño de estas tierras y la entrega como parte para estar en el negocio, declarando a los nativos de Barú invasores y que, por lo tanto, el Estado tiene derecho a desalojarlos, con el objeto de recuperar los terrenos para el megaproyecto turístico.

Con este archivo que sacamos de un artículo publicado en el año 2007 en la Revista Semana, lo contextualizamos para concluir que la población afro colombiana de Barú está sola. Tiene en su contra a todo un emporio económico y al Estado para desaparecerlos, arrasar con ese pueblo y con todos los negocios que allí existen.

Por eso, no es extraño que el proceso que inició en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, concluya en el gobierno de Iván Duque Márquez, con el desalojo definitivo del pueblo nativo de Barú.

Y esta es la poderosa posible razón por la cual el alcalde de Cartagena, William Dau Chamatt, quien se autodenomina ‘El Salvador de Cartagena’, seguramente no pueda salvar al pueblo negro de Playa Blanca ni Santa Ana en Barú y por eso, en dos oportunidades el alcalde ha manifestado que Playa Blanca no se abre, porque hay que tumbar los kioscos y restaurantes. ‘El Salvador de Cartagena’ está entregado al poder económico y dejará sacrificar a su pueblo.

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