¿Qué es el campo magnético terrestre?

Antes de pasar a comprender el porqué del campo magnético, debemos centrarnos en qué es este y cómo se origina. La Tierra está compuesta por distintas capas, es en su centro, en la capa que conocemos como núcleo donde suceden los procesos magníficos que permiten que la Tierra se comporte como un imán enorme y por ende, posea un campo magnético.

Es en el núcleo externo en el interior de la Tierra, a unos 3 mil kilómetros de profundidad, donde se genera el campo geomagnético que nos mantiene a salvo de los vientos solares. Esta parte interna de la Tierra está compuesta por hierro y níquel fundidos a grandes temperaturas que se comportan como líquido, giran y fluyen como agua gracias a los movimientos de la Tierra. Y justamente son estos dos elementos los que sirven como conductores y que gracias a esto, generan corrientes eléctricas que conforman el campo magnético de la Tierra.

campo magnético terrestre

Este se alza más allá del núcleo, se extiende hasta unos 500 kilómetros de altura desde la superficie terrestre. E incluso podría extenderse mucho más hacia el espacio, si no fuera por los vientos solares que lo mantienen en equilibrio.

¿Para qué sirve el campo magnético de la Tierra?

Sin el campo magnético simplemente no existiría vida en la Tierra. Su principal función es que actúa como un escudo protector ante las amenazas cósmicas que rozan a nuestro planeta. Principalmente nos mantiene a salvo del viento solar, que es un flujo de partículas de iones cargadas que se desprenden de la atmósfera solar superior. Este tipo de partículas emiten radiación que sin el campo magnético, simplemente llegarían de lleno a la superficie de la Tierra.

campo magnético Tierra

La región del campo magnético conocida como magnetósfera que se extiende por encima de la ionósfera, es la encargada de desviar los vientos solares. Más arriba de los 500 kilómetros de altura, la magnetósfera interactúa con las tormentas solares, desviando las partículas cargadas hacia los polos magnéticos a través de las líneas de campo y un mecanismo conocido como reconexión magnética.

Este proceso es el que hace que en cierta temporada del año, se puedan apreciar los asombrosos espectáculos visuales conocidas como auroras polares. Las auroras polares es el nombre que reciben en general pero en el polo norte se llaman auroras boreales, mientras que en el sur se denominan auroras australes.

No es uniforme

Los polos magnéticos cambian de locación, ya que dependen de los movimientos internos del núcleo de la Tierra. El polo norte magnético, por ejemplo, se desplaza a razón de 40 kilómetros por año, lo suficientemente lento como para que nuestros dispositivos electrónicos dependientes del campo magnético, sigan funcionando óptimamente.

reconexión magnética

Reconexión magnética. Créditos: Goddard de la NASA

Incluso se tienen registros de inversiones de los polos magnéticos es decir, que el polo norte y sur magnéticos intercambiaron posiciones en algún momento de la historia del planeta. No obstante, los científicos aseguran que esta situación no se ha presentado en los últimos 780 mil años. Por si queda duda alguna, también se prevé que esta inversión tardaría por lo menos mil años, así que no hay de qué preocuparse.

Anomalía del Atlántico Sur

También se sabe que el campo magnético no es uniforme en toda la Tierra. Existe una región de menor intensidad magnética conocida como la anomalía del Atlántico Sur, ubicada entre Sudáfrica y Sudamérica. Hasta la fecha los científicos no han logrado descifrar con certeza a qué se debe este fenómeno, aunque muchos especulan que se trata de un indicio de la inversión de polos.

campo magnético

Incluso existe una investigación que analiza un par de fenómenos del manto terrestre conocidos como Grandes Provincias de Baja Velocidad de Corte (LLSVP), que se cree que son los responsables de causar esta anomalía en el campo. Las LLSVP son globos anómalos pertenecientes al manto más bajo, aquel que colinda con el núcleo exterior.

Según la investigación, estos globos son más bien restos del protoplaneta conocido como Theia, que la Tierra devoró 4 mil 500 millones de años atrás, cuando el planeta colisionó contra la Tierra. Y aunque no se sabe con certeza si esta teoría podría resultar en su totalidad verdadera, los datos apuntan a que podría ser la respuesta del porqué de la anomalía del Atlántico Sur.

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