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Desde los orígenes de la humanidad, los sonidos rítmicos han sido sinónimo de júbilo y festejo, acompañados de movimientos corporales que refuerzan dicha sensación, pero si la música y el baile son expresiones de alegría y celebración ¿en qué momento dejan de ser un encuentro social para convertirse en un problema?

Celebración y el consumo de drogas

Los comportamientos adictivos se caracterizan por la búsqueda incesante de placer y satisfacción; entonces vemos que cuando una persona con dificultades para regularse encuentra una vivencia placentera en el festejo, comienza una búsqueda, por un lado, de asistir a la mayor cantidad de eventos que le sea posible, como reuniones, encuentros de amigos, conciertos, festividades etc… por otro lado, sostener dichos eventos la mayor cantidad de tiempo que sea posible, apareciendo espacios como after party, remate, sancocho de “desenguayabe”, entre otros, los cuales se ven agravados por la ingesta de licor y otras sustancias psicoactivas, que afectan nuestra capacidad de juicio y establecimiento de límites.

Tenemos entonces una mezcla hipnótica de música, baile, amigos, familia, licor y sustancias psicoactivas que van dando un viraje de festejo a un estado de euforia que promueve todo tipo de dificultadesponiendo en riesgo nuestros vínculos sociales, nuestra economía e incluso nuestra propia integridad.

El problema de las adicciones

Cuando se entrelaza la fiesta, rumba o festejos en general con las conductas adictivas se potencializa una estrategia de evitación de la cotidianidad con todo lo que ésta acarrea, como frustraciones, tristeza, responsabilidades, sumergiendo a la persona en un estado pasajero de despreocupación que busca aliviar las presiones inherentes a la existencia, pero que va deteriorando las demás áreas de su vida, haciendo aún más profundas las dificultades y preocupaciones que buscan ser aliviadas, sometiendo a la persona a un círculo vicioso, que cada vez requiere espacios de “distención” más prolongados para evitar las problemáticas que cada vez son más fuertes.

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