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La relación entre Marihuana y Dopamina



Probablemente ya hayas oído hablar de la dopamina, una sustancia química del cerebro. Esta molécula, también conocida como la hormona de la “felicidad”, juega un papel clave en nuestro estado de ánimo. Pero además de promover la felicidad, la dopamina contribuye a sensaciones y comportamientos más complejos, incluida la recompensa y la adicción.

¿Sabes qué otra sustancia da lugar a sentimientos de felicidad? La marihuana. Esta maravillosa hierba puede llevarnos directos a un estado de positividad. Teniendo en cuenta este efecto, es lógico que la marihuana influya en los niveles de dopamina del cerebro. Y, de hecho, a lo largo de los años, la investigación sobre la marihuana ha establecido una conexión entre fumar o ingerir marihuana y un aumento en el nivel de dopamina.

Sin embargo, la situación se vuelve un poco más compleja al comparar los efectos a corto y largo plazo. La marihuana parece aumentar la dopamina de forma aguda. Pero al consumir hierba de forma crónica, podría interferir en la señalización normal de dopamina. Sigue leyendo para descubrir la importancia de la dopamina, cómo afecta la marihuana a esta sustancia química del cerebro y cómo el CBD también influye en este sistema.

¿Qué es la dopamina?

La dopamina es un neurotransmisor. ¿Qué significa esto? Bueno, las neuronas (células cerebrales) liberan esta sustancia química para transmitir señales eléctricas de forma química entre ellas. Pero no todas las neuronas se dedican a producir dopamina. El cuerpo reserva esta función a las células nerviosas ubicadas en la sustancia negra, una zona del cerebro que juega un papel fundamental en la recompensa y el movimiento. En general, las neuronas dopaminérgicas constituyen entre el 3 y el 5% de esta zona.

Estas células especializadas producen dopamina utilizando tirosina (un aminoácido). Después de fabricar este neurotransmisor, lo almacenan en vesículas sinápticas, paquetes esféricos que se unen a las membranas celulares y permiten que las neuronas liberen la sustancia química de manera segura. Las neuronas se quedan ahí, listas para la acción. Cuando reciben una descarga eléctrica (conocida como potencial de acción), liberan dopamina. Después, la molécula viaja a través de la hendidura sináptica para unirse a cualquiera de los cinco subtipos de receptores de dopamina: D1, D2, D3, D4 o D5.

Dejando a un lado los detalles técnicos, ¿qué impacto tiene esta acción aparentemente simple en nuestro estado general de conciencia? La función vital de la dopamina en el cerebro es que juega un papel importante en:

Esta molécula tiene un impacto enorme en nuestra forma de actuar en la vida diaria. Influye en las decisiones que tomamos, nos ayuda a levantarnos de la cama e incluso interviene cuando queremos un porro o un bong. La dopamina tiene un control total sobre lo que consideramos un comportamiento gratificante.

  • La dopamina y el sistema de recompensa

Los factores que impulsan el comportamiento humano son pocos. Primero, hay cosas sin las que no podemos vivir, como el agua, la comida y un refugio. En segundo lugar, hay recompensas: ciertos comportamientos que nos hacen sentir placer.

Pero, ¿cómo reconoce el cerebro el valor de una recompensa? Tiene un sistema de recompensa especializado. Las zonas del cerebro que componen este sistema de recompensa utilizan la dopamina como mensajero químico. Estas neuronas se activan cuando el cerebro espera una recompensa. Además de hacernos sentir más felices en ese momento, la dopamina fortalece las vías sinápticas y hace que desarrollemos recuerdos emocionales vinculados a recompensas específicas.

A medida que esta red se fortalece, el sistema de recompensa comienza a reforzar los comportamientos asociados con los resultados gratificantes. ¿Por qué no iba a querer tu cerebro pasar un buen rato? Todo tiene sentido desde una perspectiva evolutiva. Al fin y al cabo, la recompensa asociada a conseguir comida hizo que nuestros antepasados se mantuvieran vivos. Sin la motivación de un circuito de recompensa, habrían pasado el tiempo sentados muriéndose de hambre.

Sin embargo, este sistema puede ser contraproducente y lo es. El cerebro enseguida se encariña con los alimentos azucarados y las experiencias psicotrópicas agradables, incluido el efecto de la marihuana. Aunque estas fuentes de felicidad son excelentes cuando se consiguen con moderación, pueden pasar factura si se hace de forma crónica durante períodos prolongados. Y un sistema de recompensa muy reforzado puede hacer que persigamos todo el tiempo ese efecto agradable, sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo.

Los efectos de la dopamina abarcan el comportamiento y el estado de ánimo, afectando a aspectos más amplios de la fisiología humana, que incluyen:

Entre estos roles adicionales, la dopamina contribuye al movimiento humano. El sistema nervioso nos permite contraer voluntariamente nuestros músculos esqueléticos, lo que hace que podamos activar nuestras articulaciones y movernos. La dopamina participa en la comunicación bioquímica que afina el movimiento de un organismo. En los casos de enfermedad de Parkinson, la degeneración de las neuronas dopaminérgicas provoca movimientos espontáneos, falta de equilibrio y reducción de la coordinación motora.

¿Cuál es la relación entre marihuana y dopamina?

Fumar o comer marihuana provoca un cambio de humor, concentración y motivación. La dopamina también afecta a estas sensaciones, así que no es de extrañar que el consumo de marihuana influya en la función dopaminérgica.

Los compuestos de la planta de marihuana tienen un gran impacto en el cuerpo humano al interactuar con el sistema endocannabinoide (SEC). Los receptores, las moléculas de señalización y las enzimas que componen esta red ayudan a regular una serie de procesos fisiológicos, desde la remodelación ósea hasta el apetito.

Los componentes del SEC también están en las neuronas de dopamina. Aquí, actúan como un agente de tráfico. La mayoría de los neurotransmisores del cerebro viajan de forma anterógrada. Esto significa que se sintetizan en la neurona presináptica y se unen a los receptores de la neurona postsináptica.

Los endocannabinoides van a contracorriente: viajan de manera retrógrada, de neuronas postsinápticas a presinápticas. Esta diferencia direccional hace que tengan una función única.

Al viajar hacia atrás, pueden regular las señales entrantes de otras neuronas[1]. Esta interacción tiene muchos matices, pero en términos simples sería que, al inhibir el flujo de las neuronas GABA, los endocannabinoides ayudan a mejorar la activación de las neuronas dopaminérgicas. Por otro lado, al inhibir las señales entrantes de glutamato, reducen la tasa de activación de las neuronas de dopamina.

El endocannabinoide 2-araquidonoilglicerol (2-AG) se une a un sitio conocido como receptor cannabinoide 1 (CB1) para modificar la entrada presináptica. Curiosamente, otros cannabinoides como el THC también se unen a este receptor, lo que significa que también tienen la capacidad de alterar la activación de la dopamina.

  • Efectos de la marihuana sobre la dopamina a corto plazo

Los efectos de la marihuana sobre la dopamina varían en función de determinadas variables, incluida la frecuencia y la cantidad.

El efecto del consumo de marihuana a corto plazo provoca un aumento del nivel de dopamina. Pero, ¿cómo lo hace? El THC, el principal ingrediente psicotrópico de la marihuana, imita muy bien al 2-AG. Comienza a unirse a los receptores CB1 ubicados en las neuronas presinápticas GABA y glutamato. La molécula interrumpe la señalización del SEC normal[2] y da como resultado un aumento de la activación de las células dopaminérgicas y una mayor liberación de dopamina.

Por lo tanto, el THC influye directamente en el sistema de recompensa del cerebro. Dando lugar a un comportamiento que aumenta las sensaciones de recompensa, fumar marihuana rica en THC provoca sentimientos temporales de relajacióneuforiacreatividad y motivación. Sin embargo, cuando el consumo es crónico, estos sentimientos comienzan a disminuir.

  • Efectos de la marihuana sobre la dopamina a largo plazo

El consumo constante de marihuana durante muchos años cambia la forma en que el cerebro reacciona a los cannabinoides y provoca un cambio en el propio sistema dopaminérgico. El consumo crónico provoca un debilitamiento del sistema de recompensa de la dopamina y, aunque los investigadores no están completamente seguros de por qué ocurre esto, la adaptación a niveles altos de THC suele asociarse a una motivación reducida[3] y emociones negativas.

Un estudio de 2019 publicado en la revista Addiction Biology documenta un ensayo doble ciego controlado con placebo en el que evaluaron los efectos del cannabis[4] en consumidores crónicos y ocasionales de marihuana. Los investigadores también realizaron resonancias magnéticas funcionales para observar cómo afectaba la hierba a los cerebros de los participantes. Descubrieron alteraciones neurometabólicas significativas en los circuitos de recompensa de los consumidores ocasionales.

Por otro lado, estos cambios no se produjeron en los cerebros de los consumidores crónicos, lo que sugiere una menor capacidad de respuesta del circuito de recompensa al THC. Estos descubrimientos apuntan hacia un posible debilitamiento de la dopamina y el desarrollo de tolerancia después de un consumo intensivo a largo plazo.

  • Hierba y dopamina: ¿puede la marihuana aumentar la hormona de la felicidad?

Sí. Como el THC imita a los endocannabinoides del cerebro, provoca cambios en la liberación de ciertos neurotransmisores, como GABA y glutamato. En general, esto da lugar a un aumento inicial en la activación de las neuronas de dopamina y un aumento en el nivel de dopamina.

Sin embargo, estos efectos comienzan a disminuir con el tiempo. A medida que aumenta la tolerancia, el THC ya no produce los mismos efectos y se produce un debilitamiento del sistema de dopamina.

¿Qué pasa con el CBD y la dopamina?

Entonces, sabes que el THC afecta al sistema de la dopamina imitando nuestros endocannabinoides, pero no es el único cannabinoide que causa cambios en el sistema de recompensa. Mientras que el THC modula de forma indirecta los neurotransmisores entrantes a las neuronas de dopamina, el CBD se une directamente a los receptores de dopamina.

El CBD, al ser un cannabinoide no psicotrópico, no produce un efecto de subidón como el THC. Sin embargo, muchos consumidores indican un efecto relajante y lúcido que no afecta a la función cognitiva. Aunque la molécula no se une a los principales receptores del SEC de la misma manera que el THC, sí se une a una serie de receptores del «SEC expandido», así como al receptor de dopamina D2.

La investigación publicada en la revista Translational Psychiatry quiso analizar el mecanismo que subyace al uso potencial del CBD como futuro tratamiento terapéutico psiquiátrico. Descubrieron que el cannabinoide funciona como un agonista parcial en el receptor de dopamina D2, lo que significa que interactúa directamente con el sistema de recompensa del cerebro. Esto podría explicar algunos de los efectos secundarios del CBD, incluida la reducción del apetito y la fatiga.

Se espera que la investigación futura estudie la importancia de esta relación, cómo podría encajar el CBD como compuesto holístico y si las dosis altas frecuentes causan algún impacto perjudicial en el sistema de recompensa del cerebro.

¿Deberían preocuparnos los efectos de la marihuana sobre la dopamina?

Con lo que sabes ahora sobre marihuana y dopamina, en todo caso, debería mejorar tu relación con la hierba. El conocimiento es poder, y saber exactamente cómo afecta la marihuana a los neurotransmisores importantes de tu cerebro te motivará a consumir la hierba de manera responsable.

Los excesos siempre tienen consecuencias. Demasiada marihuana puede provocar un impacto en el sistema de recompensa y una mala motivación. Sin embargo, fumar o comer marihuana de vez en cuando no solo te ayudará a evitarlo, sino que te ofrecerá una experiencia más agradable cada vez que decidas darte un capricho.

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