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Siguen perforando, siguen llegando máquinas pesadas, suben tractomulas llenas de material y nadie opina nada. ¿ Dónde están el gobernador y los alcaldes ?. ¿ Ya autorizaron destruir la fábrica de agua y no cuentan ?.

Como médico no puedo permanecer callado ante la amenaza que significa para la vida, el desastre ecológico irreversible que ya están realizando en el páramo de Santurbán, sin permisos y sin licencias.

Siguen perforando; siguen llegando máquinas pesadas, suben tractomulas llenas de material y nadie opina nada. ¿ Dónde están el gobernador y los alcaldes ?. ¿ Ya autorizaron destruir la fábrica de agua y no cuentan ?.

Ya nos tienen tomando mayores concentraciones de arsénico, el tóxico principal en el mundo, causal de cáncer, malformaciones congénitas, enfermedades neurodegenerativas y todo tipo de alteraciones. La miseria, desolación, pérdida de calidad de vida, malformaciones congénitas, retraso mental, enfermedades neurodegenerativas que vemos en zonas mineras de Brasil, Perú, México, Canadá, Surafrica, no significan nada para un poco de autoridades capitalinas incluyendo una viceministra, que da cifras locas para justificar un proyecto esquizoide en una fábrica de agua, que no va a mejorar la economía de Colombia y sí va a dejar gastos graves de remediación para toda la vida a futuras generaciones.

Más grave que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se haya prestado a colaborar en forma disimulada al desplazamiento forzado de niños y adolescentes de la zona con el desarrollo de un plan “dizque de protección de la infancia”.

¿ La UNICEF conoce la realidad de la hecatombe que pretende realizar la minera, afectando 3 millones de santandereanos y destruyendo la despensa alimentaria de otro millón y medio en Norte de Santander ?.

Más maquiavélico utilizar la editorial de una de las universidades más prestigiosas del país, la del Rosario, editando un libro que concluye: “la minería a gran escala, cielo abierto o subterránea, es lo máximo para el universo, no destruye, no enferma”.

¿ Estudiaron en la facultad de Medicina qué significa arrasar un páramo, envenenar el agua, respirar arsénico, cadmio, uranio y otros metales pesados, antes de dar un aval apoyando un proyecto destructor de vida ?.

O la minera está usando el aval sin permiso. ¿Alguna autoridad en Santander conoce qué está sucediendo? O igual que los políticos que siembran y siembran mentiras para generar odio y no rectifican.

Por Jaime Forero Gómez / Fuente

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