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La mutación de las posiciones designadas. “La derecha oprime” / “La rancia izquierda” / “La derecha siempre a favor del rico y en contra del pobre” / “La izquierda siempre a favor de los delincuentes”. Estos son algunas de los slogans que solemos escuchar en las redes sociales cuando leemos las comunidades dedicadas al debate político, o en Twitter, cuando una persona opina sobre un hecho político.

Pero, ¿qué significa ser de derecha o de izquierda?, ¿en dónde nacen estas categorizaciones?, y por encima de todo, ¿existen la derecha y la izquierda hoy en día en los países latinoamericanos?

El origen histórico de la izquierda y la derecha política

La primera vez que se utilizó esta clasificación para denominar a sectores políticos fue durante la revolución francesa, en ese período los congresistas se dividieron en tres grandes grupos que apoyaban tres distintos esquemas políticos para la Francia de esa época:

1º. La “Derecha”, que apoyaba el sistema realista, en donde el poder debía de seguir bajo la figura del Rey,

2º. La “Izquierda”, que planteaba la eliminación de la figura política del Rey y en cambio planteaba la creación del a República como alternativa a la realeza, y,

3º. Existía el “Centro”, ese espacio que propugnaba el mantenimiento de la figura del Rey, pero con poderes limitados, con un Congreso Constitucional que controlara lo que hacía el Rey.

Es decir, la Derecha apoyaba la idea de mantener la estructura política y legal que existía desde hacía siglos, la Izquierda apoyaba la idea de destruir esa estructura y substituirla por un nuevo sistema político y el Centro apoyaba una idea intermedia.

Esa misma lógica es la que se utilizó (más o menos) para luego, durante el siglo XX, etiquetar la lucha ideológica entre el capitalismo y el comunismo. En ese caso el capitalismo fue etiquetado de derecha y el comunismo de izquierda, ya que el capitalismo era un sistema ya instalado desde la Revolución Industrial, en tanto el comunismo fue un sistema que surgió precisamente como efecto de ese proceso de acumulación de capital por parte de cierto sector de la sociedad (los ricos capitalistas) para contrarrestar ese “enriquecimiento de los ricos a costa de la explotación del pobre bajo condiciones de semi-esclavitud” (discurso oficial del comunismo).

¿Cuáles serían los paralelismos con nuestra situación actual?, y por, sobre todo, ¿Qué podemos aprender de todo esto?

Primero, el análisis que debemos de hacer es que la “derecha” suele ser la posición conservadora, es decir, suele ser el sector que está a favor de mantener el status quo de la situación política y económica de un país, en tanto la “izquierda” es aquella que desea echar ese sistema político y substituirlo por otro.

Entonces, ¿qué es la Derecha y que es la Izquierda?

Se puede resumir de esta manera: La Derecha es el sector que apoya el mantenimiento del sistema económico y político tal cual se encuentra vigente en un país, sea este capitalista, realista, democrático, socialdemócrata. En tanto, la Izquierda es (o históricamente ha sido) el sector que pretende eliminar un sistema económico y político para substituirlo por otro, en el caso de Paraguay la izquierda está bien definida, es el sector socialista que intenta eliminar al capitalismo y el sistema republicano para substituirlo por una economía socialista y más autoritaria en lo político.

Pero, si aceptamos la premisa de más arriba, ¿Quiénes son la derecha y quienes la izquierda en un país comunista?, por ejemplo, ¿Venezuela?

En teoría, los comunistas serían la derecha y la izquierda los que intentan derribar ese sistema, ¿no?, sin embargo, pareciera no ser ese el caso.

Debemos sin embargo tener en cuenta una verdad fundamental: La política no se entiende sin la propaganda, y la propaganda más potente es la que detrás tiene un discurso con profundidad.

El socialismo ha logrado articular un discurso muy atractivo basándose en las injusticias ocasionadas por la corrupción, lo que ha posibilitado que el slogan de lucha en contra de la desigualdad encuentre un nicho muy importante en un amplio sector de la población en el continente más desigual del mundo.

En tanto la derecha se ha estancado en la autocomplacencia, creyendo por 20 años que con la caída de la URSS se había acabado la amenaza comunista, lo que imposibilito que renovaran su discurso y se prepararan para enfrentarse al insidioso discurso de la “búsqueda de la igualdad” que propugna la izquierda, ocasionando con ello que una generación de jóvenes cayera en las garras del socialismo.

No olvidemos las lecciones que nos dejó la Alemania de entreguerras: Una población sometida a una miseria generalizada es fácilmente engañada por populistas que los utilizan para llegar al poder, lo que más adelante solo puede terminar ocasionando muchas más víctimas.

AUTOR Gilberto Maldonado / Fuente

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