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Vivimos una etapa coyuntural de la historia, estamos en jaque mientras el mundo se reconfigura como después de una guerra, un golpe de estado, o la victoria de un movimiento emancipatorio, como lo fueron las independencias en América. Presenciamos un estado de reposo, mientras nos preparamos para vivir en la Nueva Normalidad que tanto anuncian políticos y medios de información. 

Adaptación

El mundo como lo conocimos no será el mismo y a lo muy darwiniano nos tocará adaptarnos para poder sobrevivir a la era pos-covid. Fuera de eso; una de las naciones más poderosas e influyentes en el mundo tiene elecciones presidenciales en menos de 100 días, tema que nos inquieta, por su relevancia en estos momentos, sobre todo por cómo podría cambiar las reglas del juego por 4 años más.

Estados Unidos se ha caracterizado por ser la segunda nación después de Haití en independizarse de la monarquía europea. Desde entonces luego de 1776 el país del norte viviría bajo los principios republicanos, un sistema federal que le daría mayor libertad a los estados para auto legislarse, de acuerdo a una economía de mercado, en donde sus ciudadanos tuvieran poca intervención estatal para emprender, gozar de una vida en donde se respetara la propiedad privada, hubiera libertad de expresión, pensamiento y acción, libertad para expresar la fe y participación de las personas en el sistema político

Estos principios hicieron que el país del Norte fuera el objetivo migratorio de varias personas a nivel mundial y varios políticos quisieran adoptar su sistema de gobierno, llegando a poblar el país con innumerables culturas, tradiciones y costumbres, que a la fecha suma más de 350 millones de habitantes.

El auge de los Estados Unidos se vería reflejado a lo largo de la primera mitad del siglo XX principalmente, sin embargo, llegando a colonizar culturalmente los países de occidente en la segunda mitad del siglo con su lenguaje y estilo, llegándose a posicionar como principal potencia mundial después de la segunda guerra mundial.

Sin embargo, durante la pandemia, varios grupos y movimientos se han organizado para protestar de manera violenta y han llegado a vandalizar edificios públicos, quemar instituciones religiosas, derrumbar monumentos históricos, asesinar inocentes, pintar calles enteras, y otros actos que han polarizado la sociedad estadounidense. El odio producido por los manifestantes y grupos de lado y lado se traspasa a las redes sociales en donde es cada vez más difícil expresarse, por temor al ciberbullying o la censura, además de las consignas que se lanzan, las cuales solo empeoran la situación y todo, recordemos que es porque este año hay elecciones presidenciales.

Algunos políticos han aprovechado el desorden, para hacer lobby como; la representante demócrata Alexandra Ocasio Cortez de Nueva York y la Presidenta de la cámara de representantes, Nancy Pelosi, quienes han sugerido quitarle  fondos al departamento de policía, o el representante demócrata Shawn Ford de Illinois, quien  ha sugerido quitar la clase de historia en su estado, también algunos activistas que abogan por el derribamiento del monte Rushmore, tanto así que la gobernadora de Dakota del Sur ha tenido que salir en defensa del monumento, que es patrimonio nacional, además, se han cambiado nombres de calles a favor de un movimiento, nada más y nada menos que en la capital, Washington y por orden de su alcaldesa; Muriel Bowser

Todo parte de un juego político, y un intento de reinvención de la historia al estilo más “soviet” que gira alrededor de un trofeo humano como es la muerte producida por un crimen  totalmente condenable contra un ciudadano de este país, del cual sus victimarios están cumpliendo el castigo que merecen, sin embargo, aun la gente pide “Justicia”, pero no una verdadera justicia, que repito, ya se está cumpliendo, pues todos los policías implicados en el asesinato de George Floyd están pagando su condena, sino más parecida a la justicia vengativa de la ley del talión en donde se toma por la propia mano; por lo menos así se ha hecho ver con las últimas protestas más agresivas en ciudades como Minneapolis y Portland.

El país está en tensión y el futuro por el que se debe luchar es por el que sea más prometedor para todos, no para grupos específicos, sin distinción de raza, creencia, cultura, sexo, y formación. En política no existen buenos y malos, solo malos y menos malos y toca elegir. No busco hacer apología aquí por ninguno de los candidatos, por eso ni los menciono, pero si llamo a todos en general vivan o no en US a que se informen sobre que partidos y candidatos, se acercan más a proteger y perpetuar los ideales de los padres fundadores de esta nación, por quienes nos darán más libertad, por quienes nos darán menos impuestos, por quienes protegerán más nuestros derechos, por quienes mantendrán el orden, y no le deberán más que a los ciudadanos, por quienes nos acercaran más al socialismo o conservaran los principios de la república. 

Ese es el principal deber de todo ciudadano: dudar, investigar y elegir. ¡Que gane el mejor para todos!

AUTOR Juan Pablo Valero García / Fuente

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