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Las redes sociales, en colaboración con los medios masivos, han logrado tal poder que hasta eligen presidentes. En EE.UU. pasaron por encima de la institucionalidad republicana y determinaron un ganador antes que el colegio electoral, como dicta la ley.

Por la continua intromisión e incluso censura sesgada y tendenciosa, el Senado de los EE.UU. citó a los directores ejecutivos de Facebook y Twitter para rendir cuentas sobre su rol en las elecciones presidenciales.

“Cuando hay empresas que tienen el poder de los gobiernos (y) tienen mucho más poder que los medios de comunicación tradicionales, alguno tienen que ceder”, exclamó el senador Lindsey Graham, quien preside la audiencia del Comité Judicial.

Entre la información reclamada por la censura de Twitter, estuvo un artículo que comprometía al hijo del candidato presidencial del Partido Demócrata, Hunter.

Los demócratas también cuestionan el manejo de Facebook y Twitter

No obstante, no fueron únicamente los republicanos quienes cuestionaron a Mark Zuckerberg y Jack Dorsey.

También hubo legisladores demócratas que enfrentaron a los magnates. Por ello, en conjunto con sus pares conservadores, consideran que debe cambiarse la Sección 230, que otorga inmunidad a los servicios en línea por el contenido publicado por otros.

Pero los demócratas lo hicieron por el motivo opuesto. Cuestionaron a ambas plataformas por permitir discursos considerados violentos.

Es decir, mientras la derecha pedía el fin de la censura, la izquierda pedía que lo hagan más. Por ejemplo, reclamaron el uso que hace el presidente Donald Trump en la plataforma para infundir información considerada falsa por ellos.

Y además reprocharon el manejo de información de las plataformas. “Se han beneficiado enormemente de la extracción de datos sobre nuestras vidas privadas y la promoción del discurso de odio y la anulación de los votantes”, reclamó el legislador demócrata Richard Blumenthal.

Defensa: «Las reglas de Twitter no se basan en una ideología o un conjunto particular de creencias»

Si bien no lo mencionaron en el Senado, Twitter mostró su sesgo contra referentes conservadores, llegando incluso a ocultar y colocar advertencias sobre publicaciones de la Constitución de la nación.

En su defensa, Dorsey, declaró que “todas las decisiones se toman sin utilizar puntos de vista políticos, afiliación partidaria o ideología política”.

“Las reglas de Twitter no se basan en una ideología o un conjunto particular de creencias. Creemos firmemente en ser imparciales y nos esforzamos por hacer cumplir nuestras reglas de Twitter de manera justa”, agregó.

Sin embargo, la evidencia muestra cómo ambas plataformas han limitado no solo lo dicho por Trump, sino que también todo respecto a su reclamo ante las irregularidades en las elecciones.

Facebook tiene antecedentes: intervino en un plebiscito de Irlanda

No es la primera vez que los gigantes de la tecnología intervienen en una elección. En 2018 Facebook y Google admitieron que restringieron el acceso de información provida durante la campaña para legalizar el aborto en Irlanda.

Es decir, dos de los principales buscadores en Internet negaron a los ciudadanos la capacidad de investigar y presentaron de forma sesgada un problema social que literalmente debate entre la vida y la muerte. Debido a ello, ganó abrumadoramente el voto a favor de la legalización del aborto desde el desconocimiento.

Un experimento social muestra cómo, cuando las personas descubren cuan inhumana es la enmienda constitucional, los encuestados admiten que hubiesen votado en contra e incluso dicen sentirse arrepentidos de ser irlandeses.

Pues recién ahí descubrieron que la enmienda niega la atención médica a los sobrevivientes de abortos, permite abortarlos hasta el nacimiento si el bebé tienen alguna discapacidad, niega la posibilidad de enterrarlos e impide el uso de calmantes para el dolor, cuando ya el feto tiene la capacidad de sufrir, etc.

Ocultar información resultó crucial en el plebiscito irlandés. Paralelamente, en las elecciones presidenciales de EE.UU. se está generando un cambio de visión donde son los medios de comunicación, en complicidad con los gigantes tecnológicos, quienes asumen la potestad de elegir quien es presidente y no las instituciones republicanas.

Mientras el resultado electoral todavía se disputa, el Senado busca responsabilizar a las redes sociales más destacadas por su rol en las elecciones.

Pues esta contienda no se limita a Trump versus Biden, sino a resguardar la institucionalidad republicana que está en riesgo frente a una serie de irregularidades y un posible exceso (sujeto a comprobarse) por parte del cuarto poder, el cual se extiende hoy a las redes sociales.

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