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Organizaciones criminales dedicadas a la producción de drogas sintéticas operan en China con la venia del gobierno comunista. En 2019, la cifra de muertes por sobredosis alcanzaron un récord de 70.980 personas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

De esas muertes, 36.500 fueron por opioides sintéticos como el fentanilo. Las muertes por cocaína y metanfetamina también aumentaron, en gran parte porque estas sustancias se mezclaron con fentanilo.

No hay duda de dónde proviene esta droga. «Desde 2013, China ha sido la principal fuente de fentanilo que inunda el mercado de drogas ilícitas de Estados Unidos, o de los agentes precursores a partir de los cuales se produce el fentanilo, a menudo en México«, informó Vanda Felbab-Brown del Brookings Institution,

Un informe de inteligencia de la Administración de Control de Drogas (la DEA) emitido en enero llega a la misma conclusión en cuanto a la fuente del fentanilo mortal.

En China,  hay un esfuerzo deliberado de las las organizaciones criminales, que trabajan con compuestos de fentanilo en laboratorios, para hacer que la droga sea más adictiva, aseguran funcionarios de seguridad estadounidenses.

Además, los técnicos chinos cambian constantemente de fórmula para evitar ser detectados en la frontera estadounidense. En resumen, el régimen de China está matando a los estadounidenses con fentanilo. Lo está haciendo deliberadamente.

Beijing, ante la insistencia de la administración Trump, anunció en abril de 2019 la prohibición de la producción, venta y exportación de sustancias del tipo fentanilo sin autorización.

Esa prohibición, por supuesto, fue un paso en la dirección correcta, pero los analistas han señalado que las nuevas reglas son difíciles de administrar.

A través del correo se envía gran parte del fentanilo que se consume en los Estados Unidos, lo que implica directamente al servicio postal chino en actividades de narcotráfico.

Según el Brookings, «las industrias farmacéutica y química de China involucran a decenas de miles de empresas y cientos de miles de instalaciones, y China carece de la capacidad adecuada de inspección y monitoreo».

Pero en China, el Partido Comunista, a través de sus células, controla todos los negocios de importancia. Además, el gobierno central chino opera lo que sin duda es el conjunto de controles sociales más sofisticado del mundo.

Usando big data e inteligencia artificial, decenas de miles de observadores del gobierno vigilan a 1.400 millones de personas con aproximadamente 626 millones de cámaras de vigilancia y decenas de millones de monitores de vecindarios y cuadros del Partido Comunista.

Beijing controla estrictamente el sistema bancario y conoce las transferencias de dinero instantáneamente.

Las bandas chinas son grandes y distantes. En el estado casi totalitario de China, no es posible que operen sin el conocimiento del Partido Comunista. Y si el Partido de alguna manera no sabe de una pandilla en particular, es porque ha decidido no saberlo.

Además, el fentanilo no puede salir del país sin ser detectado, ya que prácticamente todos los artículos enviados se examinan antes de salir del territorio chino.

Jonathan Bass, director ejecutivo del importador PTM Images, le dijo a Gatestone que las autoridades inspeccionan y sellan todos los contenedores que salen de China.

El fentanilo a menudo se envía a los EE. UU. por correo, lo que significa que el estado chino, a través del Servicio Postal Nacional de China, es el distribuidor. El volumen de tráfico postal de fentanilo es grande.

El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU., descubrió que el 13% de los paquetes de China contienen alguna forma de contrabando, incluido el fentanilo y otras sustancias mortales.

El servicio postal de China debe saber que se ha convertido, entre otras cosas, en la mula de drogas más ocupada del mundo.

Administrar drogas, creen los funcionarios chinos, es un pequeño precio a pagar por alcanzar la grandeza nacional. 

Con información del Gatestone Institute / Fuente