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Hablar con los niños sobre marihuana no es sencillo, pero es necesario. Sobretodo cuando la popularidad del tema va en incremento, y en torno al cual abundan los mitos, prejuicios y la desinformación en general. Pero, ¿cómo hacerlo cuando por décadas hemos hecho de este un tema tabú?

Aquí hay algunas ideas a tomar en cuenta:

Nuestra sociedad está cambiando

“Primero, así está la cosa:”

Antes que nada conviene aclarar que nuestra sociedad en general está cambiando su forma de abordar este tema, por lo que hay muchos confusión y opiniones encontradas dependiendo las creencias personales de cada quien. Expliquemos que en un principio la mayoría creía que esta planta era realmente dañina y que lo mejor era alejarnos de ella. Pero, conforme se fue aprendiendo, las personas comenzaron a pensar que estábamos equivocados, que la marihuana no es peligrosa y que no había necesidad de prohibirla.

En la medida de lo posible conviene aclarar que en su convivencia diaria puede que se encuentre con otras personas que no piensen igual: maestros, otros niños, familiares, etc.

Nuestro consumo:

«¿Quiénes fuman marihuana?»

Luego, podemos explicar que hay quienes usan marihuana con distintos propósitos. Mientras unas personas necesitan de la planta para cuidar su salud, para otros no es diferente a tomarse una cerveza, un café, un refresco o fumar un cigarrillo de tabaco. Que en realidad hay consumidores de todo tipo, solo que a veces se ven obligados a esconderse para no ser “castigados”.

“Hay abogados que fuman marihuana. Médicos, contadores, escritores, políticos, empresarios, policías, etc.”

Esperar hasta la edad adecuada

«¿Si consumir cannabis no tiene nada de malo, por què no lo puedo hacer yo?»

Esta pregunta podría tomarnos por sorpresa, pero no es tan complicada de responder. Basta con mencionar que el tema no es la planta, sino la diferencia entre un adulto y un menor de edad (particularmente las diferencias biológicas).null

Por un lado podemos explicar que en los menores el cannabis hace más daño que en los adultos. Por otro, que lo mejor para él es esperar hasta adquirir cierta madurez y decidir por su cuenta si quiere o no consumir. “Por estas razones es mejor que esperes, no hay prisa”.

El cannabis SÍ es una droga, SÍ conlleva riesgos y daños. Pero eso no tiene nada de malo.

“Droga o no, no tiene nada de malo”.

En los últimos años ha ocurrido un cambio en el sentido de los mensajes en los medios de comunicación. Se dejó de hablar de la marihuana como “la droga del diablo” para presentarse como la panacea medicinal. Esta mezcla de mensajes podría generar la percepción errónea de que consumir marihuana no implica ninguna repercuión.

Aquí debemos ser muy claros y precisos para dejar las cosas en claro: la marihuana SÍ es una droga porque genera ciertos efectos en nuestro cuerpo, su consumo SÍ conlleva riesgos y daños, pero que esto no tiene nada de malo.

Podemos regresar a los ejemplos del alcohol, tabaco y el café. Estas también son drogas y es perfectamente normal que la gente las use para distintos fines.

Los comestibles de marihuana.

«Esta gomita tiene marihuana. No la vayas a comer»

Uno de los argumentos que usan los “prohibicionistas” es el riesgo de que un niño coma por accidente una gomita, un panqué o cualquier otro comestible con marihuana.

Danielle Roslin, presidente de The Cannabis Alliance en Washington, Estados Unidos, escribe que para ella lo mejor es ser franco y directo con sus hijos. “El verdadero momento de revelación fue cuando noté que guardaba en mi bolsillo comestibles llamativos para niños de primaria. Y aunque me extrañaría que mi hijos tomaran algo sin preguntar, uno nunca sabe.

“Un día mientras nos bronceábamos en la playa les grité: “¡Radler! ¡Coolidge! Presten atención por un minuto. Si alguna vez encuentran dulces en mi bolsa para los que necesiten tijeras o un cuchillo para abrirlos, no los coman. Tienen cannabis. Así se ven”

“¿Qué pasará si los como?” preguntó Coolidge, de 5 años.

“Te vas a sentir muy raro. No te vas a morir, pero vas a sentir como que sí. Y después pasará”. “Ok” dijeron ambos y regresaron a jugar.

Empezar la conversación

Antes de legalizar la marihuana en Canadá, el gobierno publicó un manual para ayudar a los padres de familia a tener este tipo de conversaciones. Entre otras cosas, el documento recomienda lo siguiente:

  • Mantente calmado y relajado: si tu acercamiento inicial es con ira o pánico te será más difícil alcanzar tus objetivos.
  • Sé positivo: sé atento, curioso, respetuoso y comprensivo.
  • No alecciones – Interactúa:  una lección puede causar que tu hijo se cierre, se enoje o no te preste atención (en especial los adolescentes). Interactuar con él/ella en un diálogo tranquilo que tome en consideración sus puntos de vista será mucho más efectivo.
  • Encuentra un lugar cómodo: anunciar la reunió tipo “tenemos que hablar” puede generar resistencia, mientras que un acercamiento más espontáneo y casual disminuirá la ansiedad para ambos.
  • Atento al lenguaje corporal: si él/ella se sienta lo mejor es que te sientes. Si están de pie invítale a sentarse. Presta atención a los brazos cruzados u otras señales de cerrazón.

Según tú, ¿cuál es la mejor forma para platicar de marihuana con los niños?

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