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Colombia observa con atención la partida electoral en EEUU entre el presidente Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden. Es que el resultado de las elecciones del 3 de noviembre puede ser desequilibrante en temas clave para la nación latinoamericana como el combate al narcotráfico y la implementación del Acuerdo de Paz con las FARC.

Bogotá es el principal aliado de Washington en la región, y por ello la campaña electoral estadounidense no se ve lejana, sino que genera polémica y tensiones locales. Por ejemplo, el Gobierno de Iván Duque ha tenido que salir a desmentir supuestos apoyos a la intención reeleccionista de Trump.

«Ni más faltaba que nosotros fuéramos a tratar de incidir en un pronunciamiento libre de los ciudadanos en los EEUU. Ese nunca ha sido nuestro criterio», dijo en días pasados el mandatario en una entrevista con el medio alemán DW en Español.

Duque fue uno de los primeros en plantar cara a recientes señalamientos del expresidente colombiano Juan Manuel Santos (2010-2018), quien el pasado 9 de septiembre, en un conversatorio con la Cámara de Comercio Colombo Americana, dijo que ha recibido comentarios desde Washington que relacionan a funcionarios de la actual administración con la campaña reeleccionista del candidato republicano.

Elecciones en EEUU

Me han llamado de Washington y me han dicho: ‘Hay voceros del Gobierno actual de Colombia que están llamando a la campaña de Donald Trump a ver cómo pueden ayudar'», dijo Santos.

Al respecto, Duque expresó que «el que las hace se las imagina», pero sea que fuere imaginación o no, lo cierto es que frente a caldeado escenario electoral estadounidense los analistas políticos advierten de las consecuencias para Colombia de moverse como peón en ajedrez al paso por uno u otro candidato.

«Colombia está en una encrucijada porque siempre ha sido beneficiaria de una relación bipartidista con EEUU (…), y no es que ahora esté en riesgo de perder eso, pero la relación sí se podría tornar un poco más tensa en el corto plazo si no gana Trump, porque la eventual administración de Biden podría tratar que Colombia haga hincapié de una forma más específica en derechos humanos e implementación del Acuerdo de Paz», dijo a Sputnik el analista político Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis.

Paz versus coca

El peligro de servir a uno u otro candidato va más allá de la diplomacia y atraviesa de manera transversal la política de paz de Colombia, en concreto el Acuerdo Final de Pazfirmado con la antigua guerrilla de las FARC en 2016, criticado recién y de manera aguda por Trump, pero que Biden respaldó como vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

«La anterior administración negoció el terrible tratado Obama-Biden-Santos con los carteles de la droga; se le rindieron a los narcoterroristas y causaron que la producción de drogas ilícitas se incrementara», dijo Trump en un mitin político en Jacksonville (Florida), el pasado 25 de septiembre.

Aunque la campaña de Biden salió en su defensa y aseguró al diario colombiano El Tiempo que, por el contrario, es Trump quien «ha tratado de recortar el apoyo estadounidense para Colombia cada año desde cuando asumió la presidencia» como una forma de reprimenda ante la elevada producción de coca, lo cierto es que las declaraciones del republicano dieron en la médula del asunto: la relación que se hace en EEUU entre el Acuerdo de Paz con el incremento de coca y la necesidad de retomar la aspersión aérea de cultivos ilícitos.

Cultivo de hoja de coca (archivo)

En 2018, Colombia alcanzó la cifra histórica de 169.000 hectáreas de coca, las cuales se redujeron a 154.000 un año después por acciones del Gobierno central bajo la presiónde Trump, quien advirtió con descertificar al país como aliado contra el narcotráfico si permitía tales niveles de cultivos ilícitos.

«Estoy convencido de que Biden atacará fuertemente el narcotráfico como tal, pero será comprensivo y ayudará a Colombia a impulsar políticas de solución social para el problema de los cultivos de coca,», aseguró a esta agencia Alonso Ojeda, analista político y exembajador de Colombia en Hungría.

Sobre el tema, el exministro de Defensa y exembajador colombiano en Washington del Gobierno Santos, Juan Carlos Pinzón, escribió en una columna de El Tiempo que Biden «siempre ha tenido una posición dura con el narcotráfico», y recordó que «en medio del proceso de paz de Colombia (…) consideró que era apropiado negociar dadas las victorias militares sobre el terrorismo y la reducción de la producción de coca y cocaína hasta 2013».

Visto de ese modo, la tenacidad contra el narcotráfico se mantendría gane quien gane, aunque respecto de los cultivos ilícitos la iniciativa de Biden sería más enfocada a la sustitución.

Enfoque social

En 2016, Santos condecoró a Biden con la Cruz de Boyacá —el más alto reconocimiento para un extranjero en el país— por su compromiso con Colombia a lo largo de décadas y por su apoyo al Acuerdo de Paz con las FARC, y ese mismo año el entonces presidente Obama anunció la creación de Paz Colombia, una estrategia que priorizaba la implementación de los acuerdos y para la que el demócrata pidió al Congreso 450 millones de dólares.

Sin embargo, pocos meses después, Trump asumió la presidencia de EEUU y la iniciativa de Obama quedó en la nada, aunque su idea pudo cuajar en algo en la actual administración republicana, que aunque combativa lanzó el pasado 17 de agosto el plan Colombia Crece, con un fuerte enfoque en lo social.

Un guerrillero (imagen referencial)

La iniciativa, que se entiende como una extensión del Plan Colombia, que desde 1999 dota de recursos al país suramericano para la lucha contra el narcotráfico, busca promover el desarrollo económico y social rural en tres componentes: la sustitución de cultivos ilícitos acompañados de asistencia técnica, el acceso a mercados y la inversión en infraestructura productiva y vías terciarias.

Así las cosas, todo parece indicar que sea quien gane la partida electoral en EEUU, la lucha contra el narcotráfico y los cultivos ilícitos se mantendrá pero sin dejar de lado lo social.

«Gane quien gane habrá un fuerte componente social en la lucha contra el narcotráfico, pero hay que tener en cuenta que el plan de Trump con Colombia Crece se basa mucho más en préstamos de EEUU a Colombia que en donaciones, mientras que el plan Paz Colombia que planteaba Obama tenía un enfoque de donación más fuerte», dijo al respecto Guzmán.

Fumigación aérea

Tanto para Trump como para el Gobierno colombiano, la lucha contra los cultivos ilícitos no está completa sin la aspersión aérea con el herbecida glifosato, la cual fue suspendida en 2015 por Santos en acatamiento a una sentencia de la Corte Constitucional basada en el argumento de que ese químico es potencialmente cancerígeno y causa problemas de salud.

En el 2017, el alto tribunal emitió un fallo en el que señaló que la única forma de reanudar la fumigación aérea es a través de una investigación científica, que de forma «objetiva y concluyente demuestre ausencia de daño para la salud y el medioambiente».

Donald Trump, presidente de EEUU, y Joe Biden, candidato a la Presidencia en el país

© AP PHOTO / PATRICK SEMANSKYTodo lo que tienes que saber de cara al debate final entre Trump y BidenAunque no es clara la evidencia científica de que el Gobierno tiene sobre el tema, el pasado 24 de agosto el ministro de Defensa colombiano, Carlos Trujillo, anunció que el Ejecutivo considera «reiniciar el programa de aspersión», una decisión claramente aupada por Trump, que en mayo de este año le dijo a Duque durante un encuentro en Washington: «Vas a tener que hacer aspersión, sino, no podrás deshacerte de ellos [narcotraficantes]».

Para los analistas consultados por Sputnik es claro que la postura de Biden será diferente, y que es muy probable que no le apueste a la fumigación aérea.

«Yo creo que Biden no va a promover la aspersión aérea como condición para Colombia. Es decir, para su Gobierno el número de cultivos sí va a ser importante, pero la forma en que se erradican esos cultivos también va a jugar un papel y creo que el equipo de Biden está bastante confiado en que la estructura que había dado el Acuerdo de Paz debería mantenerse y el capítulo de drogas debería implementarse», señaló Guzmán.

«Con Biden no va a haber esa presión desmesurada por imponer fumigación aérea con Glifosato, y seguramente que con él se pueda observar esta situación como un problema a discutir, cosa que no ocurre con Trump», dijo a su turno Ojeda.

Ahora, mientras se esfuerza en presentar resultados a Trump en ese frente, el Gobierno colombiano aguarda por los resultados de una partida electoral en EEUU en la que, como hace décadas, juega siempre como alfil.