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Se cree que el grupo se ha aliado con los narcotraficante de Los Rastrojos para mantener control territorial sobre zonas disputadas con los terroristas del ELN. Lejos de haber desaparecido, células disidentes del grupo guerrillero desmovilizado Ejército Popular de Liberación (EPL) siguen apareciendo en toda Colombia.

Acciones del grupo se han detectado zonas alejadas de su bastión tradicional en la frontera con Venezuela, en donde ha mantenido una fuerte presencia durante décadas.

El grupo narcoguerrillero, denominado «Los Pelusos» por el gobierno colombiano,  parecía condenado a desaparecer luego de que las fuerzas de seguridad mataran al líder, conocido como «Megateo», en 2015.

Después de que los disidentes del grupo, desmovilizado en la década de 1990, se involucraron en una guerra territorial con las guerrillas del ELN por el control de su bastión en la región nororiental del Catatumbo en 2017, pocos creían que el EPL sobreviviría.

Lejos de desaparecer, la guerrilla del EPL se trasformó y ha expandido sus actividades por todo el territorio colombiano.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad creen que el EPL se fusionó con el grupo narcotraficante «Los Rastrojos», lo que les permitió repeler los ataques del ELN y mantener el control de Cúcuta, la ciudad más grande de Colombia en la frontera con Venezuela.

Tras la supuesta fusión, el EPL ha aparecido en varias regiones clave del tráfico de drogas en todo el país, según la ONG Indepaz.

No se sabe si su aparición es parte de una estrategia para diversificarse o la consecuencia de su desplazamiento del Catatumbo. Por ejemplo, aparecieron el departamento del Cauca en el  suroccidente colombiano, casi inmediatamente después de la desmovilización de las FARC en enero de 2017.

En la zona parece tener un control consolidado alrededor del río Naya, una importante ruta de tráfico de drogas hacia el Océano Pacífico.

El grupo también apareció a lo largo de la frontera con Ecuador y en la provincia norteña de Córdoba el año pasado. Sin embargo, no es seguro que puedan establecerse en estas regiones.

“La Mafia” parece tener bajo control a la provincia sureña de Putumayo y el grupo paramilitar Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) no recibiría al EPL con los brazos abiertos en Córdoba.

Se cree que los narco-guerrilleros y los Rastrojos juntos tienen aproximadamente 300 hombres en armas, lo que dificultaría desafiar a grupos establecidos como las AGC y La Mafia, que tienen gran conocimiento del terreno que controlan.

Otro factor de riesgo para el grupo es su estabilidad interna.

El EPL puede tener más del doble de hombres que los Rastrojos, pero los narcos presuntamente tienen un líder indiscutible, “Becerro”, mientras que el mando sobre el EPL es incierto tras la muerte de su líder “Pacora” en septiembre del año pasado.

Con información de Colombia Reports. / Fuente