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La conspiración mundial de un pequeña élite en el poder que proyecta una falsa realidad a través de sus mecanismos de manipulación y control de masas está más que demostrada. Familias y sociedades secretas milenarias nos controlan a través de su herramienta más potente de la cual depende la vida diaria de miles de millones de seres humanos: el dinero.

Ellos fabrican el dinero respaldado en nada, en humo, y nos esclavizan con la eterna deuda como mecanismo de presión y sometimiento a sus bancos.

Sobra decir que con el dinero todo se compra… y compraron la banca, compraron las multinacionales, compraron los medios de producción, compraron la educación y las universidades, compraron la ciencia y compraron a los científicos, compraron la historia y a los historiadores, compraron los medios de comunicación, compraron las materias primas……… lo compraron todo. Cabe recordar que uno de ellos, un Rothschild, poseía el 50% de la economía mundial a comienzos del pasado siglo.

Una vez constatada esta evidencia, la gran pregunta sería el por qué y para qué se empeñan en acumular más dinero y por lo tanto más poder.

A esta evidencia precisa sumarse otra no tan fácil de demostrar, mas no por ello descartable, porque las sospechas abundan en demasía: esta élite tiene ciertas costumbres nada recomendables como realizar rituales de sangre a modo de ofrecimiento de sumisión a entes inconcebibles al raciocinio humano y rinden culto a los antiguos dioses paganos presentes en la cultura egipcia y sumeria; además de manejar conocimientos inaccesibles para el resto de la población como la cábala, la auténtica astrología, y conocimientos esotéricos y herméticos celosamente guardados desde tiempos inmemoriales.

La percepción actual del mundo nace de las doctrinas religiosas y de una historia escrita por el poder encargado de ocultar la existencia de un suprapoder milenario cuyo propósito es adoctrinarnos.

Adentrarse en la telaraña de las conspiraciones políticas que se traman fuera del ámbito de las caras visibles del poder deriva sin remisión en otra realidad, en otra matrioska donde habitan seres imperceptibles al común de los humanos.

¿PRUEBAS? ¿SOSPECHAS? ¿INDICIOS?

Si despojamos el tema de cualquier connotación religiosa, aunque hay en ellas cierta verdad manipulada, descubrimos que existen otras realidades intangibles donde habitan seres oscuros y de luz según su código vibracional, y que algunos de ellos controlan a esta élite que nos somete desde milenios.

Conviene matizar que no nos referimos explícitamente a ovnis, un tema polémico en demasía que tal vez tenga explicaciones muy alejadas de la idea inculcada desde Hollywood y de la abundante desinformación, cuya teoría más acertada, a nuestro parecer, es la de los investigadores Jesús Callejo y Carlos Canales, con los cuales discrepo en otros temas pero en este no:

En el Evangelio apócrifo de María Magdalena, descubierto en Egipto en 1896, se halló una revelación que no aparece en ningún otro texto relacionado con el cristianismo: Jesús le dijo que en el viaje que todos haremos nos encontraremos tanto con seres angelicales como también demoníacos.

Existen coincidencias en fuentes provenientes de campos bien distintos y distantes incluso en el tiempo:

Los Textos Vedas datan según la oficialidad de unos 5.000 años. Pero el montaje de la falsa historia antigua se desmoronaría, al igual que con tantos otros temas, si reconocieran que datan de 10.000 años. Aparecieron por occidente en el siglo XIX y provocaron en la élite una inquietud y cierto nerviosismo que les obligó a etiquetarlos como misticismo y contrarrestarlos con la aparición de la obra satanista y new age de Helena Blavansky.

Bagavatan, Bagavan, Vakunta, Bhrama… son estados o realidades en el universo donde habitan seres o entes según su evolución y estado vibracional

Nada más práctico para acercarnos a los textos vedas que escuchar a un experto inmerso en ellos desde hace cuarenta años. Todo un lujo:

Los Rosacruces y las sociedades herméticas guardan, según el ponente anterior y otras fuentes consultadas, paralelismos con los textos vedas a la hora de explicar el universo y la creación.

La Biblia y El Vaticano llaman demonios y posesiones a fenómenos relacionados a nuestro entender con otras realidades algo más allá de lo comprensible y despojados de cualquier connotación religiosa.

Fuente