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Lo que alguna vez parecía imposible se hizo realidad, la ideología socialista -enmascarada tras la propaganda progresista demócrata- no solo entró por la puerta grande, sino que se instaurará plácidamente desde la Casa Blanca en 2021

2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo. (Fotomontaje)
2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo.

Los años no son como cajas contenedoras de algo, cualquier cosa, que al llegar a su fin es reemplazada por otra y mágicamente se olvida y desecha lo que había en su interior. Los años están conectados y forman parte del flujo de la historia. Claro, cada ciclo tiene alguna característica específica. El 2020 no es la excepción… O tal vez sí lo es, ya que no deja una característica sino innumerables calamidades mundiales. Ergo, para la mayoría de los seres vivos de este planeta, no fue un buen año. Aunque habría que preguntarle a los delfines, osos panda, etc.

Pero para la raza humana, gracias en buena parte al COVID-19 (énfasis especial a los buenos muchachos comedores de murciélagos en China o cualquiera que sea la realidad tras este ¿virus?), el horizonte fue… negro.

Y otra de las nefastas sorpresas que deja el 2020 es ver a EEUU convertido en un país donde el socialismo —y no caeremos en el tonto debate de si se trata de socialismo bueno (Escandinavia) o del malo (todos sabemos cuál es)— no solo dejó de convertirse en némesis del Sueño Americano, para usurparlo y crear una nueva burbuja ideológica, patrocinada por el entramado político demócrata; con la siempre necesaria ayuda de alguna que otra mente extranjera.

Entonces 2020 ha sido el año donde Norteamérica dijo «welcome al socialismo»… y la izquierda destapó toda su artillería para lograrlo.

Nikki tiene razón
La ex embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, dijo que este año está marcado por la «corriente dominante» del socialismo en Estados Unidos. “2020 fue el año en que el socialismo se generalizó. La peligrosa ideología, que ha fallado en todos los lugares donde se ha probado y arruinado innumerables vidas, está en camino de convertirse en la política económica predeterminada del Partido Demócrata ”, tuiteó Haley el lunes.

Agregó en su advertencia: «Esta tendencia aterradora amenaza el futuro de todos los estadounidenses». Actualmente, Haley se presenta como una posible contendiente presidencial de 2024, y sus seguidores la ven a ella y al vicepresidente Mike Pence como los republicanos con más probabilidades de ganar la Casa Blanca en ese momento, además del presidente Trump.

Una sorpresa que se asoma

Una encuesta del Pew Research Center de 2019 dio como resultado que la mitad de los adultos jóvenes menores de 30 años expresaron opiniones positivas sobre el socialismo, casi tanto como el 52 % que se decantaba a favor del capitalismo.

Pero María Fernanda Bello, activista de Jóvenes estadounidenses contra el socialismo, ve el problema que se ha apoderado de su Venezuela natal como una advertencia. «Los socialistas siempre te prometerán educación gratuita, atención médica gratuita, todo gratis, pero nunca te prometerán libertad», dijo en declaraciones a CBS.

El ascenso del socialismo no ha tardado en llegar. Hace cuatro años, el socialista demócrata Bernie Sanders, casi se convirtió en el candidato presidencial de la izquierda. Saltamos hasta 2020 y casi lo vuelve a hacer, mientras que socialistas como Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) están ejerciendo una tremenda presión sobre el lenguaje y la política de izquierda.

En estados como Nueva York y en el Congreso, las filas de legisladores de extrema izquierda están creciendo. La izquierda socialista es más poderosa que en cualquier otro momento de la memoria reciente. Los efectos se pueden ver en todos los niveles de la política liberal.

El Partido Demócrata ahora exige un plan de salud del gobierno que destruye la atención médica privada, un plan energético como el «Green New Deal» que utilizaría el poder del gobierno para rehacer prácticamente toda la economía, un mayor poder del gobierno sobre los creadores de empleo y los trabajadores a través de mandatos puntuales y aumentos masivos de impuestos que afectarían duramente la economía.

Al colocar todo junto se muestra la vieja historia: la agenda de la izquierda se basa en la creencia de que el gobierno sabe más. Esa es la esencia del socialismo y lo opuesto a los ideales estadounidenses.

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